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La Exposición didáctica


Vestimenta y adornos

Filipinas, trampolín hacia Oriente
Culturas primitivas de Luzón
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Hombre y mujer Igorrotes con vestimenta y adornos corporales. Escultura en madera. Norte de Luzón, Filipinas, S. XIX.

La vestimenta más común utilizada por los hombres que habitaban la Cordillera de Luzón era el "baag", taparrabos o bajaque. Consistía en una larga tira de tela de algodón y, en algunos casos ( un 10%) de corteza de árbol, que llevaban alrededor de la cintura y entre las piernas. Usaban también, en algunas ocasiones, una especie de camisa o chaqueta de corteza de árbol o de tejido. Solían utilizarla a veces mientras trabajaban en el campo para protegerse del sol. Típicamente masculino, entre los Bontoc, Kalinga, y Tinguianes era el uso de pequeños gorros de mimbre para recogerse el pelo.

La mujer, por su parte, utilizaba el "tapis", una prenda de vestir que cubría la parte inferior del cuerpo. Solían ser de algodón, aunque, en algunos casos, era de corteza de árbol. Grupos como los Kalinga y Tinguianes utilizaban también una chaqueta de algodón que estaba abierta por delante. Les servía en caso de frío y para cubrirse los pechos cuando se encontraban con algún extraño.

El cinturón era usado tambien por las mujeres de algunos grupos como los Ifugao y Tinguianes de Abra. Entre estos últimos las mujeres utilizaban un anillo de bejuco trenzado que hacía de cinturón. Se lo metían por la cabeza y descansaba en la cintura, sobre las caderas. Las tribus de la Cordillera de Luzón, tanto los hombres como las mujeres, adornaban su cuerpo con pendientes, collares, pulseras, brazaletes, etc.

Entre los hombres, los adornos más prestigiosos eran el "fi-kum" o disco de madreperla y el "tangka", brazalete hecho con colmillos de jabalí, ratán y el cabello de un antepasado o enemigo. El principal adorno de las mujeres era una serie de tiras de abalorios "a-pong". Servía para recoger el pelo y sostenerlo. La primera tira solía estar hecha de semillas conpactas negras; la segunda de abalorios de piedras de colores; y la tercera de dientes de perro.

Muy llamativo era el uso de un collar de vértebras de serpiente que utilizaban las mujeres Bontoc, como protección contra el rayo y durante el embarazo.

Entre las mujeres Tinguianes era típico el uso de grandes brazaletes de abalorios, que iban desde la muñeca hasta el codo, e incluso más arriba.

 
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