Ambientación histórica


El Museo Oriental adquiere su plena significación situándolo en su contexto histórico.

Emblema

Emblema de la Orden de San Agustín, Iglesia del Real Colegio de P.P. Agustinos de Valladolid, Vidriera obra de los Hnos. Maumejean. Madrid 1937

Al tratarse de una institución agustiniana, antes de acceder al museo se presenta la figura de San Agustín (ver imagen), la Historia de la Orden Agustiniana en el Mundo, la presencia de los agustinos en España y la labor evangelizadora de los Agustinos de la Provincia de Filipinas. Esta ambientación histórica se encuentra instalada en las galerías y claustros del convento, antes de pasar a la exposición artística.

Catorce grandes paneles, con sus textos y mapas correspondientes, y 73 ampliaciones fotográficas, ilustran la ingente tarea realizada por los más de 2.000 misioneros salidos de este convento hacia los cuatro continentes. Los misioneros – además de llevar el mensaje liberador del evangelio-, fueron también maestros, arquitectos, médicos, promotores de la agricultura, las letras, las ciencias y las artes.

Especial importancia tiene su presencia en Filipinas, China y Japón.

Los agustinos en Filipinas

urdaneta

Fr. Andrés de Urdaneta (1508-1568). Oleo sobre tela. Pintura de autor anónimo. Siglo XIX.

El mayor contingente de misioneros agustinos en el Extremo Oriente estaba en Filipinas, archipiélago al que llegaron en 1565 en la expedición de Legazpi-Urdaneta. Fr. Andrés de Urdaneta y los otros cuatro agustinos que iban con él serán los primeros evangelizadores de Filipinas. De los 8.238 religiosos que misionaron en estas islas desde esa fecha hasta 1898, 3. 156 serán precisamente agustinos.

Todavía en 1898 los agustinos presentes en Filipinas eran 233 y tenían a su cargo un total de 2.320.667 fieles, distribuidos en 231 pueblos, 17 misiones vivas, repartidos en 22 provincias.

Durante estos siglos, la labor de los agustinos en Filipinas fue importante. Fundaron y administraron 130 pueblos, 187 iglesias y conventos, 90 escuelas, 15 capellanías, 3 asilos de beneficencia, 7 colegios, una universidad y 272 parroquias. Además, descubrieron varios centros de aguas medicinales, construyeron carreteras, caminos, puentes y publicaron numerosos libros de historia, gramática, lenguas, catecismos, obras botánicas, etc.




Los agustinos en China

rada

P. Martín de Rada Dirigió la embajada a China en 1575. Oleo sobre lienzo (detallle). Obra de Víctor Villán, 1879.

Tras varios intentos frustrados, finalmente en 1575, los agustinos Fr. Martín de Rada y Fr. Jerónimo Marín consiguieron entrar en China. En 1584 se funda el convento de Macao y, a partir de 1680, comienzan las primeras fundaciones en las provincias de Kwantung y Kiangshi, en el sur de China.

Tras la crisis de los “ritos chinos”, los agustinos se establecerán en la Provincia de Hunan en 1877. Se les encomendó una extensión de más de 81.000 km. cuadrados, con once millones de habitantes. Aquí desarrollaron una intensa labor apostólica y social hasta su expulsión en 1952.

En estos años fundaron y administraron 32 centros de misión con casa-residencia e iglesia; 151 estaciones de misión con oratorio y casa para el misionero; 26 iglesias; 71 escuelas de niños y 57 de niñas; dos colegios; un seminario; dos catecumenados y un orfanato, además de las casas de la misión de Shanghai y Hankow.




Los agustinos en Japón

Segui

Martirio del Bto. Hernando de Ayala Decapitado el 1 de junio de 1617. Oleo sobre lienzo. Obra de J. Cellino. Roma 1925.

Los contactos iniciales de los agustinos con el Japón fueron casuales. Los primeros llegaron en 1584; otros más en 1597 y 1598.

Los primeros agustinos en establecerse en Japón fueron los PP. Diego de Guevara y Eustaquio Ortiz, que llegaron a Hirado en 1602. Gracias a la nueva política de Tokugawa Ieyasu hacia el cristianismo, se les permitió construir una iglesia en la localidad de Usuki, en la región de Bungo. Más tarde llegarán de Filipinas nuevos refuerzos de misioneros lo que hizo posible ampliar el campo de misión y construir iglesias en otros lugares como Agata y Nagasaki.

Pronto fueron surgiendo diversas comunidades cristianas en varios lugares y se creó también la Cofradía de la Virgen de Consolación y Correa que llegaría a tener gran fuerza, con numerosos miembros.

Para completar su trabajo misionero el P. Hernando de Ayala publicó una lengua japonesa varios libros de devoción (Indulgencia de la cintura, Vida de S. Agustín, etc.), así como un diccionario japonés-portugués.

Segui

Cristiandad del Japón y dilatada persecución que padeció. Escrito por el P. José Sicardo. Madrid 1698.

Tras los distintos edictos de persecución del cristianismo sufrirán el martirio los siguientes agustinos: Fr. Hernando de Ayala en 1617; Fr. Pedro de Zúñiga que fue quemado vivo en Nagasaki el 19 de agosto de 1622; Fr. Bartolomé Gutierres, que seguirá la misma suerte el 3 de septiembre de 1632; Fr. Francisco da Graca, al que mataron el 16 de agosto de 1633. También murieron mártires los agustinos japoneses PP. Tomás de S. Agustín Jijioye, en 1637 y Miguel de S. José, así como numerosos cristianos.

Estos seis mártires agustinos, y un buen número de sus fieles, serían beatificados por el Papa Pío IX en 1867, junto con otros muchos religiosos de otras órdenes y cristianos japoneses.

 
    

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